Arte babilónico
En esta tercera entrada dedicada al arte babilónico deseo hablar de una de las obras arquitectónicas más destacadas de la arquitectura urbana de la antigua ciudad de Babilonia, como fue la Puerta de Ishtar.
Este monumento formaba parte de la muralla interior de Babilonia y fue una de las ocho puertas monumentales que permitían el acceso a la ciudad. Concretamente, la Puerta de Ishtar permitía el acceso al Templo de Marduk, que era el recinto sagrado donde se realizaban los rituales por la llegada del Nuevo Año.
La Puerta estaba consagrada a la diosa Ishtar (Istar), de quien recibe su nombre.
Sus dimensiones resultan ciertamente impresionantes: quince metros de alto por veinticinco metros de ancho.
La obra fue mandada construir por el rey Nabucodonosor II en el año 575 a.C. en la zona norte de la ciudad, dentro del Periodo Neobabilónico.
La Puerta consta de tres cuerpos: dos laterales con forma de tetraedros y un arco central cubierto por una bóveda de cañón. La parte superior de la Puerta está cubierta por almenas que tenían una función defensiva de la ciudad.
Los materiales con los que se construyó la Puerta son el adobe y la cerámica vidriada de color azulado gracias al empleo del lapislázuli. Este color azul intenso de la Puerta contrastaba con el resto de construcciones cercanas que en su mayoría eran de colores rojizos y dorados. En menor medida, en la Puerta se utilizaron otros colores como el blanco, el negro o el dorado.
En la Puerta aparecen representadas diversas figuras de seres mitológicos, toros, dragones, cabras y leones. Estas figuras animales están representadas en perfil, con dos de sus patadas adelantadas, pretendiendo, de este modo, transmitir una sensación de movimiento y dinamismo en el conjunto. El estudio detallado de estas figuras ha revela el amplio conocimiento que sus constructores tenían de las formas animales, dado el realismo y naturalismo de dichas figuras.
En el arco central de la Puerta y en la base de la construcción están representadas cenefas decorativas y margaritas dentro de una hilera de filas.
La Puerta contaba, asimismo, con dos grandes esfinges en el arco central, que desgraciadamente han desaparecido.
La obra presenta una estructura formal sencilla en planta, con dos cuerpos cuadrados laterales que se adelantan a la puerta central de entrada, que se halla integrada en un grueso muro posterior bajo una bóveda de cañón. Con este diseño estructural se consiguió transmitir una sensación se solidez y profundidad.
La Puerta no solamente tenía una función urbanística, sino también de exaltación de la fuerza y del poder que en aquella época tenía Babilonia sobre el resto de Mesopotamia.
Los restos arqueológicos de la Puerta fueron descubiertos entre los años 1.902 y 1.914 en el curso de unas investigaciones llevadas a cabo por arqueólogos alemanes. Esta es la razón por la cual actualmente los restos hallados de la Puerta de Ishtar es exhiben en el Museo de Pérgamo de Berlín, concretamente desde el año 1.930, hallándose en muy buen estado de conservación. No obstante, algunos relieves figurativos de la fachada se encuentran repartidos en diversos museos fuera de Europa, tales como el Museo de Bellas Artes de Boston, el Museo Arqueológico de Estambul, el Museo Metropolitano de Nueva York, el Museo de la Escuela de Diseño de Rhode Island, el Instituto de Artes de Detroit y el Instituto Oriental de Chicago.
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