Arte sumerio
En esta primera entrada de mi blog sobre arte mesopotámico me quiero referir al arte sumerio.
Serían muchos los aspectos que se podrían tratar en esta entrada, dada la extensión de conceptos que comprende el arte de Sumeria y la importancia de los mismos, si bien me quiero centrar en el estudio de la arquitectura urbanística de Uruk.
Uno podría pensar en la razón de querer tratar un aspecto tan concreto del arte sumerio, y haría bien en preguntarse el porqué de la elección de este tema. La respuesta guarda íntima relación con el estudio de otra asignatura de este grado, como es la asignatura de Historia Antigua Universal. En esta asignatura acabamos de estudiar una de las grandes obras literarias del arte mesopotámico, como es el Poema de Gilgamesh y lo hemos estudiado desde una perspectiva histórica, política y social. En dicha Epopeya, cuya lectura ciertamente me ha dejado huella, se describen diversos elementos artísticos y arquitectónicos de la ciudad de Uruk, ciudad donde transcurre la mayor parte de la obra, y qué mejor oportunidad de seguir ahondando en su estudio que hacerlo desde la perspectiva de la historia del arte, ahora que se me ofrece dicha oportunidad.
Esta es la razón por la cual me he decantado por la elección de este tema de estudio. Así que, sin más preámbulos, comenzaré con el análisis de este tema.
Debemos partir de que Sumeria fue la primera región mesopotámica que creó una ciudad en el sentido actual que se tiene de este término. Su capital era Uruk. Uruk constituye el paradigma de ciudad sumeria, formada por calles, muros, jardines, mercados, plazas y templos. De este modo, con el nacimiento de la ciudad sumeria se culmina el proceso urbanizador iniciado en la revolución neolítica, teniendo como principal exponente a la ciudad de Uruk
El diseño de la ciudad sumeria tenía un carácter marcadamente orgánico, articulándose en torno a una calle principal, que sirve de eje vertebrador de la ciudad, a partir de la cual se configuran el resto de elementos de la ciudad, dejando los espacios más amplios para la construcción de plazas, mercados y jardines, y toda ella rodeada por una muralla con clara finalidad defensiva.
En toda ciudad Sumeria se debía reservar un espacio sagrado para la construcción de los templos, como ofrendas a los dioses. Además, existía un amplio espacio reservado como zona residencial y distribuido atendiendo a las profesiones de sus habitantes, dando lugar al nacimiento de los primeros barrios comerciales de la historia.
Por último, en la periferia de la ciudad se encontraban grandes superficies de terreno que se conectaban con la urbe gracias a una extensa red de canales y caminos. Las calles, asimismo, se dividían en tres grupos: calles públicas perpendiculares, amplias calles procesionales y callejones privados sin salida.
Pero si había un elemento que verdaderamente caracterizó a la ciudad sumeria de Uruk, ese fue el del templo.
En Uruk existieron dos grandes templos: el de Eanna y el de Kullab.
Si bien se emplea el término "templo", no siempre tenía un carácter religioso, habiéndose hallado restos arqueológicos de "templos" que ejercían funciones políticas o de residencia nobiliar.
Comenzaré hablando del templo de Eanna, dada su especial trascendencia histórico, además de por el buen estado de conservación de los restos arqueológicos descubiertos.
La construcción del templo de Eanna comenzó en el año 3.400 a.C. aproximadamente y el emplazamiento elegido fue un terreno llano para facilitar las labores de construcción.
El complejo de Eanna, a su vez, estaba integrado por otras cuatro edificaciones.
La primera edificación, llamada Templo de los Conos de Piedra o Templo de los Mosaicos, fue levantado en el Periodo VI de Uruk sobre las ruinas de un templo preexistente de la época de El Obeid. Estaba construido en piedra y tenía tres metros y medio de altura. Estaba formado por una nave central y dos pasillos laterales, conformando una superficie total de quinientos treinta y dos metros cuadrados, bajo cuya superficie se encontraba un enorme sótano, cuya función aún no ha podido ser identificada por los arqueólogos. Este Templo cumplía una función ritual y de ofrenda al dios de las Aguas y recibía este nombre en atención a la gran cantidad de mosaicos sobre conos de piedra que poseía.
El segundo edificio, denominado Templo de Caliza de Eanna, es de época posterior al Templo de los Conos, en concreto pertenecería al Período V de Uruk. Fue construido a escasa distancia del Templo de los Mosaicos y, al igual que éste, también se levantó sobre un templo preexistente de la época de El Obeid. Su planta era rectangular y estaba formado por una gran nave central de quinientos veintidós metros cuadrados. En torno a esta nave central se distribuían diversas habitaciones que comunicaban directamente con el exterior, a las cuales se podía acceder por medio de una plaza pública construida en sus inmediaciones. Este Templo está todo construido en piedra proveniente de unas canteras situadas a escasos metros de la ciudad. Estaba dedicado a la diosa Inanna. Este Templo tiene una destacada trascendencia arquitectónica, al haber servido de inspiración en la construcción de la mayor parte de templos mesopotámicos posteriores.
El tercer edificio, llamado por los arqueólogos Templo D, tenía unas dimensiones de 45x80 metros, con una nave central con forma de T y pequeñas entradas laterales. Este Templo tenía un fuego ritual encendido en el centro de su nave central. Si fachada estaba cubierta por murales con formas figurativas y geométricas. Este Templo estaba construido mayormente de ladrillo rojo.
Por último, el cuatro edificio, denominado Templo E, tenía una superficie cuadrada, con una gran nave central, y diversas entradas que comunicaban con el exterior. Este Templo fue planificado inicialmente como palacio, si bien posteriormente se empleó para fines comunales. Fue construido en la época de mayor auge comercial y económica de Uruk, en una época en que la ciudad había crecido más allá de las seiscientas hectáreas.
Respecto del templo de Kullab, apenas se han podido encontrar restos arqueológicos. Uno de los aspectos más destacados de este templo fue el emplazamiento elegido para su construcción, un terreno inclinado y con una pronunciada pendiente, no habiendo hallado aún los arqueólogos la respuesta a la elección de un lugar tan complejo para erigir una edificación.
El complejo de Kullab, al igual que el templo de Eanna, estaba formado por otras construcciones menores, todas ellas iguales en tamaños y superficie, de las cuales sólo han podido ser descubiertas las ruinas del denominado Templo Blanco, principal construcción de todo el complejo de Kullab.
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